Acerca
de Jacques Sadoul[1]
5 de
marzo de 1937
Estimado
amigo:
Tú y yo
sabemos muy bien lo que es la prensa de la Comintern. Leer un ejemplar de l'Humanité es herir los propios sentimientos.
Mis jóvenes amigos me llamaron la atención respecto de un artículo de Jacques
Sadoul donde se te ataca; un artículo excepcional, inclusive para esa
publicación prostituida. Confieso que tardé
más de una semana en obligarme a mí mismo a leer esas dos breves columnas.
¡Qué época despreciable! ¡Qué gente despreciable! Jacques Sadoul te juzga y te
excolmulga en nombre de la revolución. Otorga títulos en su carácter de
participante oficial en la guerra civil
rusa. Te contrapone a Lenin en su carácter de mano derecha de éste...
Cómo no
iba a sentir la necesidad de expresarte mi solidaridad y, al mismo tiempo,
decirles a los obreros franceses:
¡Jacques Sadoul miente! Cada palabra de su
artículo es una mentira material o moral...
Ese
parásito cobarde del movimiento obrero que es Jacques Sadoul habla de tu falta
de coraje moral. Uno lo lee, pero no
puede creer lo que ven sus ojos. ¡Jacques Sadoul habla de coraje moral! Este
individuo llegó a Rusia en su carácter
de patriota francés. Pero prefirió servir a su amada patria como desertor, no
en el campo de batalla.
Durante la
Revolución Rusa, este arribista se mantuvo a la expectativa y se unió a los
bolcheviques cuando éstos se convirtieron en una potencia. Jacques Sadoul se
esforzó sobre todo por no romper sus vínculos
con la misión militar francesa, medio que le era incomparablemente más
grato que el de los obreros y campesinos rusos.
Lenin
despreciaba a Sadoul.[2] Estoy en condiciones de afirmarlo,
dado que más de una vez debí defender a Sadoul frente a Lenin. Mis tareas me
obligaban a utilizar los servicios de
Sadoul, por los vínculos y la
información que poseía. Por eso me interesaba. ¡Confieso que fui
demasiado blando con él!
Lenin me
dijo: “ ¡Es un pequeño Jean Longuet[3]!” Yo le respondí, en tono de
broma: “Hasta los Longuet suelen resultar útiles”. Por obra y gracia de las
circunstancias, Sadoul asistió al Primer Congreso de la Internacional
Comunista. En esa época entró al movimiento más de un individuo que nada tenía
que hacer allí. La revolución soviética había triunfado, y la guerra se
prolongaba. Sadoul corría menos riesgos en Moscú que en Francia. Recuerdo que,
en su ponencia ante el congreso, Sadoul tuvo la insolencia de mencionar a Jean Longuet como posible aliado: “Vendrá a
la revolución, quizá no cinco minutos antes, sino cinco minutos después de la
victoria, pero vendrá...” Lenin me dirigió una mirada irónica: “Ahí tiene usted
a su Sadoul: ¡es de esos que llegan
cinco minutos antes de la victoria!”
Pero el
calumniador llega al grado más bajo de ignominia cuando habla de tu arribismo,
de tu preocupación por las “ventajas materiales”, y cuando él, Jacques Sadoul,
te acusa a ti, Víctor Serge, de plumífero de otros.
No hay
nada más repugnante que un filisteo servil a quien sus poderosos amos le han
dicho: “ Puedes hacer lo que quieras”. Victor Serge, tú permaneciste en las
filas de la Oposición, en medio de una represión sin precedentes, y no vacilaste mientras personas menos firmes
que tú capitulaban por oleadas. En la prisión permaneciste entre aquellos a
quienes los verdugos termidoreanos no pudieron doblegar. Querido amigo, los
medios que elegiste para hacer “carrera”
y lograr “ventajas materiales” son de los peores.
¿Por qué
no seguiste el ejemplo de Jacques Sadoul?
El giró en torno a la Revolución Soviética hasta que pudo volver a Francia. Allí se convirtió en
corresponsal de lzvestia y envió
notículas insípidas dictadas por los
agentes de la GPU. En verdad, ¡una función abnegada, valerosa y heroica!
Las
personas que habían visto últimamente a Sadoul me dijeron: “Sadoul simpatiza
con usted. Pero...” Les respondí con el proverbio ruso: "La simpatía de
Sadoul no me abrigará del frío.” La simpatía de estos caballeros no se materializa hasta cinco minutos después de la victoria.
Estos
Cachin, Duclos, Vaillant-Couturier, Thorez son todos iguales:[4] lacayos literarios de otros, pura
y simplemente lacayos. Escuchan el silbato de Moscú y acuden al juicio como los
falsos testigos que son. Escuchan los discursos de los inquisidores y de las
víctimas sin comprender una palabra del ruso. ¿Para qué comprender? Ya sabemos
cómo son sus testimonios: “Escuchamos con nuestros propios oídos...”, jurarán.
¡Cómo si sus largas orejas fueran garantía de la verdad!
¡Querido
Víctor Serge! Nosotros sabemos despreciar a esas personas, como lo sabes tú.
Enseñaremos a la juventud
revolucionaria a sentir el mismo desprecio.
Un solo artículo de Sadoul nos permite llegar a un diagnóstico
inexorable: El stalinismo es la sífilis
del movimiento obrero. La Comintern está condenada a la destrucción. Cuando
ese barco se hunda, los Sadoules lo abandonarán como ratas. Traicionarán a la
Unión Soviética cinco minutos antes de
que se presente un peligro serio. Enseñemos a la juventud a despreciar este
moho humano. En unos años la vanguardia del proletariado pisoteará a amos y
lacayos por igual. ¡Tu nombre figurará entre los que participaron en el
reanimamiento de la lucha por la emancipación de la clase obrera!.
[1] Acerca de Jacques Sadoul. De Le mouvement communiste en France (1919-1939), antología de escritos de Trotsky sobre Francia editada por Pierre Broué (París, Minuit, 1967). Traducida del francés [al inglés] para esta obra por Art Young. Carta a Victor Serge. Jacques Sadoul (1881-1956), capitán del ejército francés, se hizo comunista en Moscú y asistió el primer congreso de la Comintern. Fue miembro del PC francés y periodista. En su artículo aparecido en I'Humanité del 2 de febrero de 1937, hacía una semblanza de Victor Serge, con énfasis en la condena a trabajos forzados que había recibido debido a sus vínculos con los anarquistas de la “banda Bonnot”. Trotsky escribió esta carta en momentos en que estaba distanciado de Serge debido a sus diferencias en torno al POUM español y otros problemas.
[2] En su “Carta a los obreros norteamericanos", Lenin escribió: “El capitán Sadoul, oficial del ejército francés, quien en las palabras simpatizaba con los bolcheviques, pero que en los hechos era un sirviente fiel y leal del imperialismo francés...” (Obras completas [edición en inglés] Vol. 27, p. 67).
[3] Jean Longuet (1876-1938): nieto de Marx dirigía la minoría pacifista del PS francés en 1915. Permaneció en el PS cuando la mayoría se afilió a la Comintern.
[4] Marcel Cachin (1869-1958): socialista de derecha y partidario de la Primera Guerra Mundial, pasó al PC junto con la mayoría de Partido en 1920 y fue dirigente del PC a partir de 1921. Jacques Duclos (1896- 1975), militante del PC a partir de 1920, fue miembro del Comité Central y de la máxima dirección desde 1926 hasta su muerte. Pau Vaillant-Couturier (1892-1937), miembro del PS hasta 1920 y luego del PC, en el cual fue miembro de su Comité Central y director de I'Humanité. Maurice Thorez (1900-1964), simpatizaba con la Oposición de Izquierda a mediados de la década del veinte, pero es convirtió en secretario general del PC. Después de la Segunda Guerra Mundial fue ministro en el gabinete de De Gaulle.