Al
frente de abogados socialistas[1]
15 de
marzo de 1937
Presidente
de la Comisión
del Frente
de Abogados Socialistas
Señor:
Observo
con gran interés que se está creando una comisión para “el estudio de los
procesos de Moscú desde el punto de vista jurídico” - El solo hecho de la
creación de una comisión de este tipo indica claramente que los procesos de
Moscú han suscitado desconfianza en un gran sector de la opinión pública.
Como usted
sabe, se ha formado un comité en Nueva York, integrado por personalidades de
autoridad incuestionable, que ha asumido la iniciativa de organizar una
comisión internacional con el fin de investigar los juicios de Moscú.
El comité
neoyorquino cuenta con la confianza y la colaboración de comités similares en
Francia, Inglaterra, Checoslovaquia, Suiza, y otros países; la base de dichos
comités crece rápidamente e incluye a calificados representantes de la
política, la ciencia, el arte, la jurisprudencia y el movimiento obrero. He
declarado en repetidas ocasiones, por intermedio del comité de Nueva York y de
la prensa, que mis archivos, con varios millares de documentos, están a disposición de la comisión investigadora
internacional. Por otra parte, el comité ya posee varias decenas de testimonios
escritos de gran importancia, provenientes de Francia, Checoslovaquia,
Dinamarca, Noruega, Bélgica, Suiza, Estados Unidos y otros países. Lógicamente,
los testigos más importantes viajarán desde Europa para someterse al severo
interrogatorio de la comisión.
La tarea
principal del comité de Nueva York, tal como se desprende de sus propias
declaraciones y actividades, consiste en formar una comisión investigadora
integrada por personalidades de irreprochable autoridad. Desde luego, usted
comprenderá la importancia que reviste este aspecto de la cuestión. De ninguna
manera me permito poner en duda la imparcialidad de su comisión. Pero,
cualesquiera sean sus intenciones, existe la posibilidad de que,
simultáneamente y en oposición a la misma, se formen en distintos países
decenas e inclusive cientos de comisiones de profesionales, sindicalistas,
políticos y otros, cuya motivación no sea un desinteresado afán de establecer
la verdad, sino la pasión política, la intriga de trastienda, o la corrupción
lisa y llana. No debe olvidarse que los organizadores de los fraudes judiciales
de Moscú han puesto en juego su existencia, es decir, su poder y sus
privilegios, y no vacilarán en utilizar cualquier medio para inocular el veneno
de la desmoralización en la opinión
pública del mundo entero. Por eso, en bien de este asunto, la investigación
debe estar concentrada en manos de esta organización internacional, que está
por encima de toda sospecha para el mundo entero.
Es mi
opinión que la única actitud correcta sería la de concertar un acuerdo entre su
comisión y la comisión internacional, de manera tal que garantice la
colaboración entre ambas o la división del trabajo. Sea como fuere, no puedo
cometer la deslealtad de participar en una investigación realizada por una
comisión profesional nacional sin el acuerdo y el consentimiento de la comisión
internacional a la cual ya le he prometido mi plena colaboración de antemano.
No tengo
la menor duda de que usted comprenderá plenamente la importancia y la seriedad
de estas consideraciones y que encauzará su iniciativa por los canales más
adecuados para protegerla de toda suspicacia. Por otra parte, nada me
resultaría más grato que la participación en la investigación de representantes
autorizados del país que me ha brindado su generosa hospitalidad.
León Trotsky
[1] Al frente de abogados socialistas. Del archivo de James P. Cannon. Con autorización de la Library of Social History de Nueva York.