Sobre
la defensa de la URSS[1]
26 de
marzo de 1937
Estimado
camarada Rous:
Sus
noticias fueron recibidas con alegría, espero que haya más.
Vuestros
éxitos nos han llenado de júbilo. Al mismo tiempo, nos asombra comprobar que
vuestras dificultades financieras siguen como siempre. Diríase que algo anda
mal en el mecanismo organizativo. Lo propio sucede con el comité [de defensa].
Los norteamericanos tienen los mayores gastos, sobre todo en relación con la
Comisión Investigadora; pero toda Europa es incapaz de afrontar los gastos
mínimos que les corresponden.
El
problema de mi actitud hacia la defensa de la URSS y hacia el fascismo alemán y
sus partidarios franceses reviste gran importancia para la investigación.
Corresponde a los camaradas franceses, quizá más que a nadie, presentar
testimonios y también ciertos documentos al respecto. ¿No podría hacerlo
Craipeau, basándose no sólo en citas, sino también en nuestras discusiones
personales?[2] Siempre tendría la oportunidad de
acusarme al pasar de inconsecuencia y de timidez con respecto a la defensa de
la URSS. Qué pena. Lasterade lo haría con mayor vigor, inclusive podría aducir
que “nuestros caminos se abrieron” principalmente en virtud de mi actitud
“defensista”.[3] Sería necesario distribuir
cuestionarios entre los camaradas más competentes y calificados, para entregar
los testimonios y memorándums a la comisión investigadora lo antes posible. No
tengo conmigo los archivos de mi correspondencia francesa. Desgraciadamente, a
pesar de mis pedidos insistentes, no he sabido nada de París sobre este asunto.
Quizá los camaradas afectados conservan mis cartas; en ese caso, podrían enviar
copias de las mismas o los extractos más característicos.
Recuerdo
muy bien que en más de una ocasión advertí a los camaradas franceses que Stalin nos atacaría con provocaciones y
amalgamas. Ciertos camaradas franceses no prestaron la atención necesaria a
este problema. Los critiqué, traté de convencerlos, ganarlos para mi posición,
etcétera. Toda esta correspondencia sería muy valiosa, sobre todo en vista de
las circunstancias que la suscitaron. La mayoría de los testimonios recibidos
están hechos muy a la ligera. Con respecto a mi estada en Saint-Palais, cada
cual relata su visita en agosto o setiembre, sin explicar el hecho importante
de que ya a fines de julio debimos establecer un horario estricto de visitas
precisamente porque yo no había viajado, ni había podido viajar a París. Los
camaradas enterados de nuestro viaje de Marsella a Saint-Palais, aunque fuera
indirectamente a través de R. Molinier, Lasterade, Leprince,[4] L. Sedov y otros no lo mencionan,
y así sus testimonios pierden el noventa y nueve por ciento de su valor.
Podríamos pedir a esos camaradas que complementaran sus testimonios con datos
más precisos y mayores detalles sobre las discusiones políticas.
Tanto el
último juicio como el próximo se basan en la premisa de nuestro vínculo -
nuestra cuasifusión- con la Oposición de Derecha, dado que desde 1932 nuestros
programas se volvieron supuestamente idénticos. Los derechistas constituyen una
tendencia internacional. Sería importante que algún camarada muy enterado
(quizá Blasco) testimoniara sobre nuestra actitud para con los partidarios de
Bujarin: Souvarine, Tasca, Laurat, Brandler, el SAP, etcétera.[5] Envío copias de esta carta a los
camaradas Naville y Nicolle, y espero que todo el mundo preste un poco más de
atención a estas cuestiones decisivas.
L.D.
[1] Sobre la defensa de la URSS. Del archivo de James P. Cannon. Con autorización de la Library of Social History. Traducido del francés [al inglés] para esta obra por Jeff White. Carta a Jean Rous (n. 1 908), dirigente de la sección francesa y miembro del Secretariado Internacional. En 1939 se unió, con una minoría del partido francés, al PSOP (Partido Socialista Obrero y Campesino). Durante la Segunda Guerra Mundial rompió con la Cuarta Internacional y entró al PS.
[2] Yvan Craipeau (n. 1912): dirigente de la sección francesa, consideraba a la burocracia soviética una clase explotadora en lugar de una casta parasitaria, considerando que la CI no debía apoyar a la URSS en caso de guerra. Trotsky polemiza contra su tesis en “Una vez más: la URSS y su defensa”, 4 de noviembre de 1937, Escritos 37-38. Abandonó la Cl en 1946.
[3] J. Lasterade: dirigente de una secta francesa llamada Unión Comunista, escindida de la sección francesa en 1933, y director del órgano l'Internationale, que polemizaba contra la concepción de Trotsky sobre el carácter del estado soviético.
[4] Raymond Leprince: ayudó a Trotsky a establecerse en Francia en 1933. No era miembro del movimiento trotskista.
[5] Poco después del juicio de los diecisiete, Stalin anunció su plan de realizar un tercer proceso público, esta vez a Bujarin y Rikov y alegando la existencia de una conspiración de los trotskistas con la Oposición de Derecha. El juicio se llevó a cabo en marzo de 1938 y los veintiún acusados fueron declarados culpables. Blasco, seudónimo de Pietro Teso (1893-1944), fundador de la Nueva Oposición italiana en 1930 y luego dirigente de la sección francesa y miembro del SI. Fue asesinado en el curso de la Segunda Guerra Mundial. Boris Souvarine (n. 1893), fundador del PC francés, escribió la primera biografía seria de Stalin. Fue expulsado por trotskista en 1924. En los años treinta se volvió antibolchevique. Angelo Tasca (1892-1960), fundador del PC italiano y dirigente de su ala derecha, simpatizaba con la Oposición de Derecha rusa. Lucien Laurat (1898-1974), fundador del PC austríaco, fue economista en Moscú, luego miembro del PS francés. En 1933 publicó un libro explicando por qué no se podía considerar a la URSS un estado obrero. Heinrich Brandler (1881-1967), fundador del PC alemán, era su principal dirigente durante la crisis revolucionaria de 1923, que el PC no supo aprovechar. El Kremlin lo convirtió en chivo emisario y lo expulsó de la dirección en 1924. Se alineó con la Oposición de Derecha rusa de Bujarin y fue expulsado en 1929. Los brandleristas constituyeron una organización independiente hasta la Segunda Guerra Mundial. El SAP (Partido Socialista de los Trabajadores alemán), fundado en 1931, cuando la socialdemocracia expulsó de su seno al ala izquierda, dirigida por Max Seydewitz. En 1932 la dirección fue copada por Jakob Walcher y otros ex brandleristas. Cuando Hitler tomó el poder, la dirección del SAP en el exilio apoyó el llamado a constituir una internacional nueva (1933), pero luego se desplazó hacia la derecha y apoyó el llamado a constituir un Frente Popular en Alemania. Estaba afiliado al Buró de Londres.