Más
sobre el vuelo de Piatakov[1]
28 de
marzo de 1937
Estimados
amigos:
Los
stalinistas tratan de embrollar el asunto, claro como el cristal, sobre el
supuesto vuelo de Piatakov a Oslo. Debemos cerrarles todas las vías. Para ello,
necesito información complementaria.
1. Parece
que toda la fábula se basa en un viaje real, oficial, que Piatakov realizó a
Berlín a la luz pública. Afirma que la fecha de su arribo es el 10 de diciembre
de 1935. Agrega que los periódicos alemanes publicaron su fotografía. Esto
significa que corrió un gran riesgo, etcétera. Es importante verificar, con
base en los periódicos alemanes y rusos de diciembre de 1935, las fechas
exactas del arribo de Piatakov a Berlín y de su partida de Berlín hacia Moscú
(las fechas pueden verificarse con toda exactitud en lzvestia y Za
Industrialisaziyu).
Quizá se
puedan encontrar en algunos periódicos y revistas, sobre todo económicas, datos
más o menos exactos sobre las actividades diarias de Piatakov. Con ello se
demostraría que no tuvo tiempo de realizar un viaje de cuarenta y ocho horas a
Oslo. Sin embargo, lo más importante es su estada en Berlín.
2. Se dice
que el diario de Estocolmo Dagens Nyheter
del 8 de febrero de 1937 fijó el lugar de la cita en la finca de Knut
Hamsun. Nuestros amigos noruegos deben verificar si Knut Hamsun posee una finca
en algún suburbio de Oslo, a treinta minutos del aeropuerto. Por el momento
sólo puedo decir que Piatakov no tenía razón alguna para no mencionar el lugar
de la cita ante el tribunal. ¿Acaso no sabía en casa de quién se encontraba? En
ese caso, yo debía saberlo. Y si confié mis planes y sueños más íntimos a
Piatakov, ¿por qué le oculté el nombre del dueño de la finca? Además: ¿no
existe en la finca de Knut Hamsun una indicación del nombre del residente?
3. Según
el New Masses,[2] Dagens Nyheter informa al mundo que la reunión tuvo lugar en la
cabaña de Konrad Knudsen. Es lo más estúpido que se les podía haber ocurrido.
a.
Piatakov habló de una residencia bastante bien amueblada en un suburbio de
Oslo. La cabaña de Knudsen es, efectivamente, una cabaña, de no más de quince
metros cuadrados de superficie, sin más “muebles” que unos bancos de madera y
unos camastros primitivos.
b. El
viaje de Piatakov del aeropuerto a la finca “bastante bien amueblada” tomó treinta
minutos. Para viajar del aeropuerto a la cabaña de Knudsen se tardaría por lo
menos tres horas, a las que hay que agregar cuarenta o sesenta minutos
adicionales de trayecto a pie. En invierno sólo se puede llegar montado sobre
esquís, o siguiendo a alguien que abra camino con esquís.
c. Dagens Nyheter pregunta con astucia por
qué pasé veinticuatro horas en la cabaña, en diciembre, estando enfermo. No
ocultaré este secreto. Estaba enfermo por exceso de trabajo, sufría insomnio,
etcétera, y tras discutirlo en familia resolvimos pasar la semana de Navidad en
la cabaña. Konrad Knudsen se opuso, aduciendo la severidad del clima invernal.
Tuvo razón. La caminata hasta la cabaña fue un infierno. Y allí quedamos
atrapados, porque la nieve que cubría el suelo hasta un metro y medio de altura
nos impedía salir, siquiera para un paseo breve. Para no quedar congelados
debimos pasar el día recogiendo leña y alimentando la estufa de hierro. Por
eso, desesperados, renunciamos a todo el asunto y veinticuatro horas más tarde
volvimos a la casa de Knudsen.
d.
Piatakov dice en sus testimonios que su visita no fue después del 16, 17 o 18
de diciembre (es muy importante verificar la fecha exacta del retorno de
Piatakov a Moscú desde Berlín, porque las actas oficiales no la mencionan).
Nuestra estada en la cabaña fue el 22 y 23 de diciembre, justo antes de
Navidad. Es decir que ni siquiera las fechas corroboran el testimonio.
León
Trotsky.
P.D. - No es necesario reiterar que, de acuerdo con los datos suministrados por las autoridades noruegas, Piatakov no efectuó vuelo alguno.
P.P.D. - El testigo Bujartsev (a quien desconozco por completo) declara que yo envié a mi representante Gustave Stirner desde Oslo con el fin de organizar el viaje de Piatakov. Esta es la primera vez que escucho su nombre. ¿Lo conoce alguno de mis amigos? Supongo que ese nombre no apareció en el juicio por casualidad. Quizás adquirirá importancia en el proceso de los ingenieros alemanes, próximo a iniciarse, o en el juicio de Bujarin-Rikov. Por eso es importante estar oportunamente informados.
P. P. P.
D. - La prensa stalinista habla de dos Dagens
Nyheter, uno en Estocolmo y otro en Copenhague. Quizá sea otra
falsificación consciente, y la historia apareció en uno solo.