“Hacia
una decisión”[1]
17 de
septiembre de 1938
En Brun,
Checoslovaquia, apareció bajo este titulo un libro de 191 páginas en alemán que
se dedica a analizar la situación mundial, las condiciones internas de
Checoslovaquia y los problemas del proletariado mundial. Jaroslav Cerni, quien
publicó este trabajo bajo la dirección del grupo "Vanguardia", se
mantiene firmemente en las posiciones del marxismo revolucionario. Por lo
tanto, es lógico que también sea un convencido partidario de la Cuarta
Internacional. Y mucho más lógico es que la prensa burguesa, socialdemócrata y
stalinista rechace totalmente esta destacada obra que merece la más cuidadosa
atención.
Este
comentario no pretende hacer las veces de un artículo crítico sobre el libro
del camarada Cerni. Espero volver a esta tarea más tarde. Quiero señalar aquí
que no estoy totalmente de acuerdo con el autor. Por ejemplo, su apreciación
sobre la última alza económica me parece demasiado exagerada. Pero este es
simplemente un problema de análisis del material en cuestión, y ahora que
Estados Unidos ha entrado de nuevo en una profunda crisis es mucho más fácil
juzgar el alza anterior que en los días en que el camarada Cerni escribía su
libro. Hay algunos otros asuntos parciales que en mi opinión requieren un
tratamiento adicional. Pero todos ellos, después de todo, son sólo detalles que
en nada rompen nuestra solidaridad básica con el autor del estudio.
Sin
embargo, hay una cuestión de carácter político coyuntural que debe ser clarificada
inmediatamente. Cerni escribe: "En lo que concierne a los trotskistas en
los últimos diez años, estos han sido la única corriente marxista que analizó
correctamente al fascismo y que al mismo tiempo llamó a la conformación de un
frente único proletario de lucha contra éste, mientras Stalin en aquel período
aún llamaba a la socialdemocracia, la gemela del fascismo. Esta caracterización
del trotskismo fue compartida, hasta hace poco, por algunos funcionarios de la
Segunda Internacional entre quienes se encontraba Otto Bauer."[2] Debería añadirse que los
socialdemócratas de izquierda comenzaron a vernos con "benevolencia"
al inicio del dichoso tercer período, cuando nuestra crítica marxista se
dirigía en lo fundamental contra las cabriolas ultraizquierdistas de la
Comintern. Pero desde el momento en que la Comintern hizo, lo que parecía a
primera vista un precipitado viraje -aunque en realidad absolutamente
inevitable- hacia el más bajo oportunismo, los funcionarios de la izquierda
socialdemócrata, sin exceptuar a Bauer, rápidamente se volvieron
semistalinistas y además hostiles hacia la Cuarta Internacional. Un zig-zag
análogo fue hecho por el señor Walcher,[3] Fenner Brockway y los otros
seguidores de "izquierda" de Otto Bauer.
"Nosotros
no dudamos, ni por un momento", continúa el camarada Cerni, "de que
en el futuro también los trotskistas continuarán haciendo una valiosísima
contribución al proceso de revolucionarizar el movimiento proletario
internacional y en la reconstrucción de su organización mundial."
Si la
unidad programática del autor y del grupo "Vanguardia" con los
bolcheviques leninistas puede por esto ser considerada como firmemente
establecida sobre todas las cuestiones básicas, el aspecto organizativo del
asunto resulta mucho menos claro. A este respecto el autor escribe: "Sin
embargo, no creemos, que sea correcto crear un nuevo partido 'trotskista'... el
proletariado revolucionario mundial debe crear una nueva y, por consiguiente,
Cuarta Internacional. Sin embargo, será creada no por fuera de las grandes
organizaciones proletarias sino a través de ellas y sobre su base. En este
aspecto nosotros diferimos con los trotskistas oficiales".
La gran
importancia práctica de esta declaración no necesita ser probada. Y
precisamente por esto desearíamos una más clara, es decir, una formulación más
concreta del asunto. Cerni y su grupo, como pueden ser juzgados por el libro,
aún permanecen en la socialdemocracia checa. Nunca nos hemos opuesto por
principio a la formación de fracciones de la Cuarta Internacional dentro de los
partidos centristas o reformistas; por el contrario para muchos países
consideramos esta etapa inevitable. La tentativa llevada a cabo en varios
países trajo indudablemente resultados positivos, los cuales sin embargo no han
transformado hasta ahora nuestras secciones en partidos de masas. ¿Por cuánto
tiempo nuestros camaradas pueden o deben permanecer como una fracción de la
socialdemocracia checa? Esto es un asunto de condiciones y posibilidades
concretas y no de principios. Por tal
razón los motivos que impulsaron al autor a contraponer su grupo a los
"trotskistas oficiales" no son claros para nosotros. En nuestra
opinión es sólo una cuestión de la división del trabajo, de una distribución
temporal de las "esferas de influencia " y de ninguna manera de
contraponer dos métodos organizativos.
A partir
de la historia de la Tercera Internacional conocemos el caso de una fracción
comunista que logró obtener la mayoría del partido socialista y lo integró
oficialmente a la Comintern; este fue el caso de Francia. Por supuesto tal caso
es teóricamente posible en la construcción de la Cuarta Internacional. ¿Quiere
decir Cerni que sus camaradas más cercanos tienen la posibilidad de transformar
la socialdemocracia checa? Desde aquí lejos, esta perspectiva parece ser más
que dudosa. De todas maneras no es cuestión de extender este método a todos los
países con la esperanza de construir la Cuarta Internacional directamente sobre
la "base" de las "grandes organizaciones proletarias" de la
socialdemocracia y el stalinismo actual.
Sin
embargo, si Cerni quiere decir que los revolucionarios marxistas, aquellos que
conforman secciones independientes de la Cuarta Internacional, como también los
que temporalmente trabajan como fracciones en las otras dos internacionales,
están obligados a concentrar su principal esfuerzo dentro de las organizaciones
de masas y en primer lugar los sindicatos, nosotros estaríamos en completa e
incondicional solidaridad con él sobre esto. Aquellos "partidarios"
de la Cuarta Internacional que, bajo una u otra excusa, permanecen fuera de las
organizaciones de masas, sólo pueden comprometer la bandera de la Cuarta
Internacional. Nuestros métodos no son los mismos.
El propósito de este comentario, repetimos, no es recontar o hacer una evaluación crítica del rico y valioso contenido de este libro del camarada Cerni. Deseamos solamente llamar la atención a nuestras secciones y a todos los marxistas en general, sobre este estudio. La segunda parte del libro de Cerni está dedicado completamente a los "problemas del movimiento obrero en Checoslovaquia". Los órganos teóricos de nuestras secciones deberán, en mi opinión, presentar a sus lectores esta segunda parte, aunque sea sólo en resumen. Recomiendo más calurosamente el libro de Cerni a todos los marxistas, a todos los obreros con conciencia de clase que conozcan la lengua alemana.
[1] Hacia una decisión. New Intenational, noviembre de 1938. Una crítica de Der Entscheidung Entgegen, por Jaroslav Cerni (Praga, 1938).
[2] Otto Bauer (1882-1938): principal teórico del marxismo austríaco y dirigente de la socialdemocracia austríaca.
[3] Jacob Walcher (1887- ): uno de los fundadores del Partido Comunista Alemán, que fue expulsado en 1929 como defender de la KPO (Oposición, de Derecha, blandlerista). En 1932 abandonó esta organización para unirse al SAP (Partido de los Trabajadores Socialista). Este, bajo su dirección, apoyó en 1933 la idea de la Cuarta Internacional, pero luego retrocedió nuevamente al centrismo. En enero de 1937, el SAP viró aun más a la derecha al apoyar el Frente Popular.