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La crisis en la sección francesa (I)[1]

Carta a James P. Cannon

 

 

5 de diciembre de 1938

 

 

 

Querido amigo:

Me siento verdaderamente molesto por tener que opinar sobre esta complicada e importante cuestión sin disponer del material necesario. Hace tiempo que abandoné la lectura de los diarios franceses. Leo poco las publicaciones de nuestro propio partido. Es por eso que mi apreciación sólo puede tener un carácter muy general y abstracto, absolutamente insuficiente para tomar decisiones prácticas.

En víspera de la crisis de los Sudetes, me enteré de la tendencia a favor de ingresar al PSOP (Partido Socialista de Obreros y Campesinos). Mi posición fue: si viene la guerra, los acontecimientos, en el momento más crítico, pueden encontrar a nuestro partido disuelto en la nebulosa del PSOP. En tal situación, es absolu­tamente necesario disponer de una total independencia de decisión y acción. Diez internacionalistas pueden hacer un buen trabajo, mientras que miles de centristas sólo pueden agravar la confusión. A través de Van expresé mi opinión en ese sentido.

La crisis mundial pasó -por cierto tiempo- pero actualmente la crisis interna de Francia está en pleno ascenso.[2] ¿Cuál es la influencia de esta crisis en nuestra organización y en el PSOP? Esa es la cuestión.

En 1936, observamos en Francia una auténtica situación prerrevolucionaria e incluso más que eso, un levantamiento de masas que, con una mínima conducción revolucionaria, habría debido y podido transformarse en la batalla por el poder. Pero toda revolución, incluso con un pueblo que ha realizado docenas de ellas, comienza con una especie de etapa que llamaremos “Febrero”. La misma se compone de ilusiones, confianza estúpida, etcétera. La coalición del Frente Popular, absolutamente impotente contra el fascismo, la guerra, la reacción, etcétera, demostró ser un tremendo freno contrarrevolucionario para el movimiento de masas, incomparablemente más poderoso que la coalición de febrero en Rusia, porque: a) no teníamos allá una burocracia obrera tan omnipo­tente, incluyendo a la burocracia sindical; b) teníamos un partido bolchevique. Durante casi tres años la maquinaria del Frente Popular impidió la transfor­mación de la situación prerrevolucionaria en revolu­cionaria. A la distancia, es totalmente imposible decir cuáles son actualmente las consecuencias de ese vil trabajo sobre la mentalidad de las masas. Una parte de éstas debe haberse tornado impaciente y agresiva; otra, desmoralizada; una gran capa interme­dia, desorientada. ¿Cuál es la relación de fuerzas entre estas tres partes? Se trata de una cuestión decisiva, que incluso en Francia sólo puede resolverse mediante la acción o por un intento de acción.

¿Cuál es la influencia en el PSOP de este brusco giro (el derrumbe del Frente Popular)? Ni siquiera conozco la composición social de ese partido. Dudo mucho de que sea buena. ¿Están relacionados con los sindicatos? ¿No hay peligro de que nuestro ingreso en el PSOP pueda separarnos de los sindicatos en un momento crítico, envolviéndonos en interminables discusiones con socialistas pequeñoburgueses? No lo sé.

La cuestión puramente formal -a través de un congreso o de un acuerdo en la cima- tiene una importancia de segundo o tercer orden. Lo decisivo es, para nosotros, la composición social del PSOP y sus posibilidades.

Rous amenaza con una escisión. Estoy totalmente de acuerdo con usted en que debemos tener una política inmediata activa y agresiva; estoy tan de acuerdo con eso que al actual estancamiento preferiría una escisión. La escisión sobre una cuestión tan prác­tica (tal como conquistar al PSOP) puede ser de carácter muy breve. La fracción encabezada por Rous podría mostrar qué son capaces de hacer dentro del PSOP, y en caso de que tengan éxito ganarían inevitablemente a los otros. Usted propuso en París que nuestro partido envíe una importante fracción a trabajar dentro del PSOP. La escisión significaría así una penetración en el PSOP por parte de un sector de nuestros camaradas. No menosprecio el peligro que implica cada escisión sino que estoy tratando de analizar esta variante como un mal menor en relación a no hacer nada.

No es necesario repetir que actualmente su presen­cia en Francia sería sumamente importante. Francia es hoy en día el campo de batalla inmediato, no Estados Unidos. Habría que considerarlo también desde un punto de vista financiero. Si usted va a Francia (y estoy totalmente a favor de esa decisión) debería contar con modestos recursos para subvenir las necesidades del partido francés durante el próximo período.[3]

Creo que Rosmer podría serle muy útil,[4] especialmente para las conversaciones con el PSOP, informa­ciones, consejos, etcétera, pero dudo de que esté dispuesto a ingresar activamente en el movimiento. No es joven, está enfermo y cansado. Pivert es una versión muy deteriorada de Karl Liebknecht. El hecho de que después de muchas oscilaciones haya producido una escisión habla bien de él, al menos de su honestidad, pero se trata de un honesto centrista. ¿En que medida es capaz de marchar bajo la presión de los acontecimientos?

Esto es, querido amigo, todo lo que puedo decir, sintéticamente, sobre la cuestión. Deseo enviar esta carta mañana a la mañana por vía aérea. Le escribiré nuevamente en uno o dos días.

 

Hansen [Trotsky]



[1] La crisis en la sección francesa. Las cinco cartas de esta sección fueron escritas entre diciembre de 1938 y julio de 1939. Las presentamos juntas para evitar la multiplicación de notas y explicaciones y para que el lector las lea con la mayor continuidad posible. Las cinco cartas son de los archivos personales de James P. Cannon. El POI (Partido Obrero Internacionalista) estaba en esta época hundido en una paralizante lucha sobre si sus miembros debían o no entrar a un nuevo partido centrista, el PSOP (Partido Socialista de Obreros y Campesinos), formado en junio de 1938, cuando la Gauche Revolutionaire [Izquierda Revolucionaria] dirigida por Marceau Pivert rompió con el Partido Socialista. Los escritos de Trotsky sobre el PSOP se encuentran en ¿Adónde va Francia? (Buenos Aires, 1973).

[2] Al decir la crisis interna se refiere al desbande general que produjo en la izquierda francesa el Pacto de Munich. El fervor patriótico que acompa­ñó a los preparativos de guerra repercutió prácticamente sobre todos los grupos de izquierda, provocando sentimientos pacifistas o de apoyo al gobier­no francés.

[3] Cannon fue a París a comienzos de 1939.

[4] Alfred Rosmer (1877-1964): amigo de Trotsky desde la Primera Guerra Mundial, miembro de la Oposición de Izquierda hasta 1930, cuando renunció por diferencias políticas y organizativas con la mayoría. Se reconcilió perso­nalmente con Trotsky en 1936.



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